Columna Emergencias N°15:

¿Y VERÁS COMO QUIEREN EN CHILE AL AMIGO CUANDO ES FORASTERO?

José Luis Cabrera Llancaqueo

Durante los primeros meses del año 2010, el pequeño país caribeño de Haití y Chile compartieron un triste destino, ya que ambos países sufrieron dos de los terremotos más destructivos que hayan tenido lugar en su territorio. Con un mes y días de diferencia (12 de enero en Haití y 27 de febrero en Chile), la fuerza de la naturaleza causo graves daños en la infraestructura y ocasionó la muerte de 316.000 haitianos y 550 chilenos.

Los fríos números de víctimas fatales y las dimensiones de los daños mostraron la diferencia entre ambos países, la cual no se limita a la mejor preparación con que cuenta Chile para soportar un movimiento telúrico de altas magnitudes considerando su historia y condición de país sísmico, sino que también deben incluirse las diferencias económicas entre un país y otro. En este sentido, en 2009 Haití registró un PIB per capita de US$674, 30, muy por debajo de los US$ 15.732, 31 de Chile para el mismo año. Pero esto no es una novedad, pues es sabido que Haití es el país más pobre de América y del hemisferio occidental, lo que nos habla de las desigualdades existentes no solo al interior de los países nuestramericanos, sino de las que hay entre ellos.

Con una población mayoritariamente afrodescendiente, Haití debió enfrentar la dura tarea de encontrar soluciones para un millón y medio de damnificados, siendo la pérdida de fuentes laborales una de las más difíciles de sobrellevar. Ante este escenario, la opción de emigrar hacia otros países se vio como una posibilidad razonable, y Chile resultaba una opción favorable para muchos. Los factores socioeconómicos para haber generado estas expectativas pueden ser muchos, pero también es posible encontrarlos en la Fuerza Multinacional Provisoria que Chile “desinteresadamente” integró junto con Estados Unidos, Francia y Canadá en 2004, cuando una profunda crisis política, en el año del bicentenario haitiano, terminó con el gobierno de Jean Bertrand Aristide. Luego, ya con el auspicio de Naciones Unidas, la misión se transformó en Fuerzas de Paz integradas por otros países nuestramericanos. Cabe mencionar que Chile se había opuesto a Estados Unidos en su afán por llevar a cabo la Guerra de Irak el año anterior, de ahí la suspicacia frente a tan elevado status que Chile adquirió, de un momento a otro, entre países desarrollados para integrar fuerzas militares que implicaban el envío de soldados a zonas conflictivas. Esta cercanía con Chile dentro de la población haitiana, pudo haberse estrechado por el hecho de haber vivido una catástrofe similar.

En apariencias lo descrito puede parecer el escenario ideal para palpar la solidaridad nuestramericana, pero la realidad nos demuestra otra cosa: racismo y vulneración de derechos de los migrantes haitianos. Para mencionar tres ejemplos, se han hecho conocidos a través de programas periodísticos, los negocios ilícitos de subarrendamiento que delincuentes realizan con los escasos recursos que los migrantes tienen para pagar un techo, exponiéndolos a severas penas por ocupación ilegal; en octubre se conoció un caso de xenofobia policial, cuando un venezolano fue brutalmente agredido por Carabineros cuando intentó defender a un haitiano que estaba siendo reducido con extremada violencia por no pagar el pasaje en la locomoción colectiva, algo que no se vio con los chilenos que cometían igual falta en el mismo procedimiento (www.elesconcierto.cl , 25-10-16); por último, también en octubre, un noticiero televisivo mostraba cómo un comerciante ambulante haitiano era apuñalado por un chileno, en una disputa por el territorio, tras lo cual declaró que “lo único que quería era volver”.

Sin duda que el tema de la migración y el racismo han cobrado relevancia tras la elección de Trump, pero los hechos muestran que estos problemas están mucho más cerca de lo que creemos. Y queda más claro que, a propósito de terremotos, tal como lo señala los slogans de las campañas solidarias, “Chile (solo) ayuda a Chile” y que está en duda la frase que Chito Faró inmortalizó en una de las piezas más conocidas del canto popular chileno, “y verás como quieren en Chile al amigo cuando es forastero”. 

José Luis Cabrera Llancaqueo es Licenciado en Historia. Magíster en Ciencias Sociales. Doctor © en Procesos Sociales y Políticos en America Latina.  Docente ELAP-ARCIS.  Miembro del Comité Académico del Grupo de Trabajo de Intelectualidades Emergentes en Nuestramérica. E-mail: correojlcabrera@gmail.com

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