Colonia Dignidad y el desafío de la memoria

Uno de los desafíos que enfrenta la Comisión Mixta chileno-alemana, que se reunirá nuevamente en Santiago en abril, es encontrar un camino para transformar la ex Colonia Dignidad en un sitio de memoria. Entre las víctimas existe inquietud. En marzo hay cambio de gobierno en Chile y asumirá como ministro de justicia Hernán Larraín, quien fuera un reconocido defensor del enclave alemán.

Qué impulso le dará Larraín al trabajo de la comisión, está por verse. Mientras, en Alemania, Colonia Dignidad es tema de investigación desde distintos frentes. Tomke Blotevogel, de la Universidad de Constanza, acaba de regresar de Chile. La licenciada en estudios culturales había trabajado el tema de la memoria en relación con el nacionalsocialismo y ahora aborda el caso de Colonia Dignidad, como parte del seminario que realizó en el Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago. "Sin reconocer el pasado, es imposible construir memoria”, afirma en conversación con DW.

Parte de su acercamiento fue una visita a la ex Colonia Dignidad, en el sur de Chile. Fundada en 1961 por el alemán Paul Schäfer, fue escenario de abuso de menores, trabajo esclavo, medicación forzada, tortura y desaparición de presos políticos. Hoy, bajo el nombre de Villa Baviera, está enfocada al turismo, con un restaurante y un hotel.

La mayoría de los visitantes son chilenos y llegan atraídos por las especialidades gastronómicas alemanas o a participar en excursiones. La historia parece más bien algo accesorio, que los residentes quisieran olvidar. Poco se dice del pasado oscuro, y la poca información tiende a dar una imagen sesgada. "Hasta ahora no hay un tratamiento autocrítico de la historia. La actual Villa Baviera presenta una construcción contradictoria y engañosa”, afirma Tomke Blotevogel.

En el pequeño museo, que podría ser un buen comienzo, "hay aspectos confusos y contradictorios sobre la historia y sólo referencias marginales a los crímenes allí ocurridos. Es muy sencillo, superficial y corre el riesgo de embellecer y trivializar el contenido. Si alguien no sabe nada sobre Colonia Dignidad, el museo no ayuda mucho”.

Verdad e imagen distorsionada

Aunque el museo y avisos informativos de los edificios intentan dar una imagen más positiva del pasado, el encuentro directo con los colonos marca una diferencia. "Durante la visita guiada tuve la impresión de que las personas quieren contar su historia, la verdad. El guía, un alemán que nació en la colonia, habló muy libremente con nosotros, con una visión muy crítica de Paul Schäfer y contestó preguntas sobre el abuso y su niñez”, relata Tomke Blotevogel.Tomke Blotevogel llegó sola, como turista, y reconoce que pernoctar en la antigua Colonia Dignidad le hizo sentir extraña. El doloroso pasado y las décadas de crímenes cometidos impiden asociar el lugar con un centro recreativo. "Me sentí como en otro mundo, en una Alemania de los años 60. Las casas, los muebles, todo es muy rural, de otro tiempo. Así también es la gente, que en general es muy amable. La mayoría de los alemanes que todavía viven ahí son personas viejas, bastante cerradas. Los más jóvenes trabajan en el restaurante, el hotel o como guías”, indica.

En el museo, en cambio, sólo hay una esquina con su sillón y una foto, y, hacia el final, artículos periodísticos sobre su detención y sobre la huida a Alemania del ex médico de la secta Hartmut Hopp. Aparte de eso, el ex brazo derecho de Schäfer sólo es mencionado en relación con el hospital y la ayuda dada a los vecinos chilenos, sin alusión a los abusos y torturas, ni a su complicidad en ellos.

En opinión de Tomke Blotevogel, otro ejemplo de imagen distorsionada es el libro que publicó Villa Baviera en 2011, con motivo de sus 50 años: "Es un libro ilustrado, con poemas y canciones, que glorifican la vida rural y la técnica agrícola, y da una imagen romántica de una comunidad alemana que vive en un lindo lugar en el campo. Hay unas páginas sobre su historia, pero está embellecida y no dice nada sobre los crímenes, excepto que hubo errores lamentables en el pasado, que ya han sido resueltos y corregidos”.

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por. Victoria Dannemann (ER)